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¿Para qué necesita usted un perro en su centro de datos?

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Se puede tener el uno sin el otro, pero no sería una buena idea. La virtualización sin automatización ignora una pieza fundamental del rompecabezas que han de resolver los responsables de centros de datos si quieren llegar a obtener todo el potencial de los mismos.

Una vez le preguntaron al responsable de un gran centro de datos cómo sería su sistema de automatización ideal. Tras pensarlo un momento, dijo: “estaría gestionado por un hombre y un perro”. ¿Y qué haría cada uno? “Pues el hombre le daría de comer al perro”, respondió, “y el perro mordería al hombre en caso de que éste tocase cualquier cosa”.
¿Para qué necesita usted un perro en su centro de datos?

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Chistes aparte, la alegoría se acerca bastante a la realidad. Cuantos más centros de datos recurren al concepto de la virtualización para agrupar y compartir sus recursos de TI, confiando así exprimir más rendimiento de las infraestructuras existentes y en mejorar su capacidad de responder flexible y rápidamente a los cambios en las necesidades del negocio, más impedimento es la intervención humana. Por lo tanto, si practica usted la virtualización, es casi seguro que tendrá que pensar a
fondo en la automatización.

Sin embargo, virtualizar puede significar una cosa distinta para cada persona, prácticamente todo desde la simple partición de servidores (poner más de una aplicación en cada máquina) hasta la creación de un centro de datos sofisticado y totalmente automatizado 24x7 “lights- out” en el que un hombre y un perro se observan mutuamente con recelo.

“En realidad, sí se puede tener virtualización sin automatización. La mayoría de los clientes que ya han implantado algún tipo de virtualización lo han hecho sin automatización”, indica Malcolm Garstang, responsable del programa Virtual Server Environment Solutions de HP EMEA, “pero en cuanto a agilidad, velocidad implantación, transferencia de recursos, ahorro de costos y optimización recursos, en el momento en que empiezas a automatizar, ya sea eliminando pasos o gente del proceso gracias a la automatización, cuando se comienza a aprecia el verdadero, mayor o máximo para negocio”.

Supongamos que se tiene un servidor consolidado, en el cual se ejecutan tres o cuatro aplicaciones simultáneamente, y la demanda de una de ellas aumenta de repente. “Hay dos formas de resolver este problema”, afirma Garstang. “Se pueden tomar recursos de alguna otra parte y asignarlos a esa aplicación, ya sea aumentando la capacidad de CPU o aportando más servidores, o bien se puede tomar esa carga de trabajo y trasladarla virtualmente a otro servidor con más capacidad. Por desgracia, la mayoría de los departamentos de Tino están lo bastante maduros como para hacerlo automáticamente. La virtualización consiste en utilizar las herramientas que hoy ofrecen empresas como HP para automatizar el proceso y hacer que se produzcan de manera
transparente para los usuarios y para el departamento de TI”.

El problema es, en su opinión, que muchos profesionales de TI de hoy en día no se sienten cómodos con el concepto de automatización, y han establecido procesos que les aseguren un control y una administración efectivos de sus recursos. “Quieren que sea un humano el que diga ‘Sí, quiero hacer eso, quiero trasladar esa aplicación a otro servidor, sí, quiero añadir más capacidad de proceso a ese servidor’. En parte se debe a una falta de comprensión de las posibilidades de las herramientas y al grado de confianza en su capacidad para mantener los niveles de servicio, y en parte a otras cosas como la gestión de los costos y las licencias. Así que mientras muchas de las herramientas ya están disponibles ahora, la opinión generalizada es que la automatización sigue siendo muy prometedora de cara al futuro.

Así pues, ¿cuáles son las herramientas que pueden ayudar a los responsables de centros de datos a hacer realidad dicha visión? “Depende del tipo de automatización que se busque”, afirma Garstang. Una de ellas, el Global Workload Manager de HP (véase el artículo en la página 12), puede ser en su opinión un activador fundamental de la automatización, porque utiliza políticas predefinidas para habilitar el traslado automático de recursos de un servidor a otro. Otras herramientas, como el ProLiant Essentials Virtual Machine Management Pack, el Virtual Connect para HP BladeSystem y el Virtualization Manager de HP para los productos Virtual Server Environment, permiten una transferencia dinámica y sin fisuras de las máquinas virtuales de un servidor a otro, de una máquina virtual a otra física, o de un blade a otro blade. Todo ello se gestiona efectivamente mediante una única herramienta de administración de Systems Insight Manager.

Si bien algunos responsables de centros de datos pueden ser ajenos a la idea de cederle el control a un producto de software, Garstang cree que pueden acoger positivamente unas herramientas que les sirvan más bien como asesoras.

“En un mundo virtualizado, si vas a trasladar dinámicamente las aplicaciones de una máquina virtual a otra, es muy importante comprender el impacto potencial sobre las demás aplicaciones cuando se incluye una aplicación nueva en esa bolsa de recursos compartidos. HP dispone de una herramienta, que denominamos Capacity Advisor (asesor de capacidad), que está vinculada a nuestras otras herramientas de administración como el Systems Insight Manager, y básicamente recoge datos de rendimiento reales sobre las cargas de trabajo de los servidores. A continuación, ofrece la posibilidad de tomar las cargas de, supongamos, la máquina virtual A y, sin perder el recurso, trasladarlas lógicamente a la máquina virtual B, a fin de comprobar cuáles serían los efectos sobre el sistema en su conjunto. No se trata de algo teórico del tipo ‘Ya hicimos eso una vez, así que a partir de ahora lo haremos siempre así’, sino que se utilizan datos reales. En consecuencia, nos indica con antelación si en el servidor nuevo tendremos capacidad suficiente para atender la aplicación adicional. Seguidamente, se puede automatizar el traslado del proceso, o bien llevarlo a cabo manualmente. Es usted quien decide”.

En muchos casos, a menos que los responsables dispongan de dicha información, verán cómo se quedan sin recursos en cuestión de segundos. El peligro está en una sobreutilización repentina cuando dos aplicaciones o más del mismo servidor experimentan picos de uso al mismo tiempo. “En un momento dado puedes tener un 70% de capacidad libre, y al siguiente no tener nada, especialmente si los picos no permiten la asignación dinámica de las aplicaciones en cuestión. Disponer de una herramienta que te facilite datos en los que apoyarte para trasladar efectiva y dinámicamente los recursos, y automatizar el proceso si así lo decides, es sin duda algo magnífico”, considera Garstang.

Aunque siempre queda el perro...


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