Al mismo tiempo, los aspectos de disponibilidad siguen presionando a los responsables de TI, ya de por sí agobiados por la necesidad de mantener en funcionamiento unos sistemas sometidos a mucha presión. En este caso, el factor humano juega un papel importante. Gartner estima que el 40% de las interrupciones imprevistas del servicio son atribuibles a errores operativos: alguien que pulsa la tecla que no era, activa el script incorrecto, borra la base de datos equivocada o el fichero que no debía. (1 “Up and running”, The CTO Forum, Enero 2007, http://www.thectoforum.com/article.php?prodid=438&page=1).
Al combinar ambas cosas se obtiene la pesadilla definitiva de cualquier responsable de TI. Y es aquí donde entra la automatización: al reducir los errores de manejo y las tareas rutinarias, automatizar las partes importantes de la administración de su centro de datos le permitirá recuperar valiosos recursos técnicos, financieros y humanos, dejándolos libres para los proyectos estratégicos, innovadores e importantes. Entre otras cosas, se trata de una buena manera de complacer a sus colegas del departamento financiero.
Pero ¿por dónde empezar? Pues por el principio, asegura Phillipe Roux, director del programa de automatización de HP. “La automatización es un viaje, no un proyecto,” asegura, de modo que planificar la ruta por la autopista de la automatización puede ser crucial para que la empresa pueda llegar realmente al destino deseado.
Un buen punto de partida, dependiendo de los requisitos de cada empresa, puede ser la gestión de configuraciones: administrar las funciones y las garantías mediante el control y la comprobación de los cambios introducidos en el hardware, el software, el firmware y la documentación. El objetivo es adquirir un conocimiento profundo de los sistemas de los que se dispone y de lo que son capaces de hacer en cada momento. A su vez, ello permite a los administradores de TI reasignar recursos, por ejemplo, para desplazarlos hacia el desarrollo de aplicaciones nuevas.
Otro lugar por donde empezar puede ser la distribución de software y la gestión de actualizaciones, esas tareas tan aburridas y repetitivas que son la ruina de cualquier responsable de TI, ya que congelan una mano de obra muy costosa. Además, tienden a ser sumamente propensas a los errores humanos, como puede confirmar cualquier experto informático.
Una vez la automatización esté firmemente implementada en el centro de datos, los administradores podrán abordar algunas de las labores más exigentes, como son el aprovisionamiento de servidores y almacenamiento, las copias de seguridad, recuperación y archivo automáticos, y la asignación de recursos diseñada para mejorar el cumplimiento de las obligaciones del departamento de TI que figuran en los acuerdos de nivel de servicio.
No obstante, los responsables de TI deberían evitar el error de confiar demasiado en la tecnología como salvadora en todos los casos, advierte Roux. “La tecnología es tan sólo como un 30% de la cuestión”, asegura. El resto, consiste en establecer los procesos adecuados y asegurar que las organizaciones se adapten a ellos de manera oportuna y eficiente.
“Es preciso escribir procesos infalibles que cumplan las necesidades”, afirma. Ello significa asegurarse de que las acciones apropiadas se disparen automáticamente al ocurrir ciertas cosas. Si la demanda sobre sus servidores de comercio electrónico es demasiado alta, los tiempos de respuesta se prolongarán, haciendo que un mayor número de clientes interrumpan la transacción para irse a la Web de la competencia.
Mediante el provisionamiento automático de computadores, almacenamiento o servidores, sistemas como el software Global Workload Management de HP pueden aportar un tanque de oxígeno a su sistema, asegurando que los clientes sigan prefiriendo sus servicios.
Procesos como el indicado deben ser programados en forma de sistemas de automatización basados en modelos, en los que cada uno de los sucesos previstos hayan sido verificados cuidadosamente a fin de garantizar que el modelo, y por lo tanto el sistema, sepa exactamente qué hacer en cada caso. “No es preciso que dichos sucesos sean únicamente técnicos”, indica Roux, “pueden ser situaciones de negocio”. Así pues, también aquí es fundamental conocer cómo tendrían que funcionar los procesos de negocio.
Por lo tanto, la automatización de la TI puede afectar considerablemente a la organización propiamente dicha. Después de todo, uno de los motivos por los que la alta dirección suele autorizar los proyectos de automatización es porque espera que el departamento de TI pueda hacer más con menos: menos dinero, menos personal, menos riesgo, menos complicaciones y molestias.
La automatización puede permitir el control a distancia de los sistemas de informática crítica, con los administradores sentados, por ejemplo, frente a un cuadro de mando situado a muchos kilómetros de distancia, o incluso en otro continente, monitorizando el rendimiento y las cargas de trabajo, mientras se recurre a personal menos cualificado en cada lugar para introducir el cartucho correspondiente en el servidor adecuado cuando se les indique. “Esto no significa que se disponga de un centro de datos completamente lights out”, insiste Roux, “pero se le aproxima bastante”.
Como es natural, hay profesionales de la TI reticentes a la posibilidad de perder sus empleos por la automatización, pero tales preocupaciones suelen carecer de fundamento. En el fondo estamos hablando de hacer que queden libres para labores más exigentes y, por lo tanto, más gratificantes”.
Una pregunta que suelen formular los responsables de TI es “¿Tengo que automatizarlo todo desde el primer día?”. La respuesta, afirma Roux, es que no. De hecho, considera que si uno comienza por proyectos más pequeños y se concentra en lo que esté más maduro, la automatización puede dar lugar a “historias de éxito instantáneo” para los profesionales de las TI.
Tomemos la gestión de identidades, por ejemplo. En lugar de comenzar por lo difícil, como el provisionamiento de activos o la federación de identidades, los responsables de TI pueden optar por una tarea relativamente simple, como es automatizar el reinicio de contraseñas. O bien pueden decidirse a limpiar primero sus sistemas de directorios, mediante un proceso denominado “desprovisionamiento”: deshacerse de las cuentas obsoletas y las licencias de software que no se utilizan, sufragando así el proyecto directamente con lo así ahorrado. Otras “ganancias rápidas” pueden consistir en automatizar las agotadoras operaciones de hacer copias de seguridad y recuperarlas.
Otro buen lugar donde empezar puede ser el provisionamiento del almacenamiento. Hoy son muchos los centros de datos que utilizan lo que algunos expertos denominan “provisionamiento ligero” de los recursos de almacenamiento, que consiste en disponer de espacio en sistemas centralizados de almacenamiento en disco a gran escala, redes SAN, clusters y sistemas de virtualización del almacenamiento, espacio que se pueda asignar rápidamente a los servidores en régimen de “justo a tiempo y sólo el necesario”. Roux denomina a este método “sobre-contratación ligera” y lo compara con el caso de las líneas aéreas que admiten reservas de más plazas que las que caben en el avión, basándose en la teoría de que un cierto porcentaje no se presentarán al vuelo. No obstante, advierte, “tanto los pasajeros como los clientes de TI se enfadan muchísimo cuando no pueden subir al avión o acceder a los sistemas, así que hay que evitarlo a toda costa”.
Naturalmente, la mayoría de los centros de datos actuales utilizan sistemas diferentes de distintos proveedores, lo que puede dar lugar a algunos problemas de compatibilidad importantes. Una forma de automatizar y gestionar eficazmente un sistema de almacenamiento multiproveedor pasa por asignar a uno de los sistemas de almacenamiento el papel de concentrador, sugiere Roux. Las soluciones de almacenamiento ProLiant de HP pueden, por ejemplo, actuar como una especie de controladores del tráfico dentro de un entorno de almacenamiento multiproveedor, garantizando el aprovechamiento óptimo de cada uno de los sistemas. Además, HP ha adquirido recientemente la firma Opsware, fabricante de potentes herramientas diseñadas específicamente para automatizar las funciones multiproveedor.
Al igual que la automatización, la virtualización es otro asunto de gran actualidad en la administración de TI, y a menudo surge cierta confusión entre ambas. No, dice Roux, no son sinónimos. Sin embargo, no es posible tener la una sin contar con la otra. “Si utiliza usted la virtualización, es casi seguro que tendrá que pensar mucho y muy profundamente en la automatización”.
Eso es justo lo que está haciendo la gente de HP Labs. La automatización de la TI, descrita como “el nuevo Nirvana de la informática para centros de datos”, se encuentra en el primer puesto de la lista de prioridades en los laboratorios. Mediante la aplicación de técnicas bien conocidas por su uso en los sistemas físicos, como son la teoría del control, las estadísticas y las matemáticas formales, los científicos de HP trabajan en el desarrollo de sistemas de TI que sean más automáticos, menos propensos a errores y más ágiles y predecibles.
“En nuestra visión”, afirma Kumar Goswami, que dirige la mayor parte de las investigaciones sobre automatización que se llevan a cabo en los HP Labs, “es el usuario quien expresa el ‘qué’ y son nuestras herramientas las que se ocupan del ‘cómo’”. También considera que hay mucho por aprender del examen de sistemas como las transmisiones automáticas de los coches o la función de piloto automático de los aviones.
Como resultado, pronto podrían surgir sistemas capaces de diagnosticar automáticamente los problemas de las empresas. “Se trata de un problema muy difícil para nuestros clientes”, asegura Goswami. “Las aplicaciones y los sistemas les suministran cantidades enormes de datos, y cuando el sistema no funciona correctamente, están obligados a diagnosticar el problema y resolverlo oportunamente bajo presión”.
Mediante el uso de técnicas estadísticas y de aprendizaje de máquina, los investigadores de HP pronto podrían estar en condiciones de ayudar a los clientes a examinar más rápidamente sus datos y a determinar cuáles les serán de más utilidad para resolver un problema. Asimismo, están creando técnicas que saquen una “instantánea” digital del sistema cuando éste no funciona bien, y las compare con instantáneas anteriores, a fin de determinar si un problema determinado ya había sucedido antes y cómo se resolvió.
“Automatizando este tipo de tareas, usted será capaz de crear entornos de TI ágiles, repetibles y, sobre todo, muy predecibles”, afirma Goswami. “Y eso es lo que de verdad buscan los CIO de hoy”.
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